(Algunos despertares duelen)
Victoria
Una vez más me había otorgado a mi silencio y a mi agonía, y aún experimentaba el dolor que no me era desconocido. Este dolor se asemeja a un cáncer que se propagaba y terminaba con mi paz.
Tomé mi sabana y me arropé completamente, experimentando un intenso frío. Sin embargo, a pesar de las frazadas que me echaba encima, el frío no desaparecía, sino que se intensificaba hasta el punto de sentir escalofrío en los huesos. Me puse en posición fetal y suj