17. Noche divertida
Nihara Vitti
Siento mi rostro arder bajo la intensa luz del sol que entra por una rendija en la ventana. Me giro hacia el otro lado para evitar la molestia de la luz. Por un momento, intento abrir los ojos con esfuerzo, pero los siento tan pesados que se vuelven a cerrar involuntariamente.
Todo está oscuro, solo una tenue luz a lo lejos. Murmullos de la multitud que señala hacia mí, un grito me perturba. Una luz fuerte revela un altar decorado de negro, con pétalas rojas en el camino.
Quezia