11. ¡Destinada a mí!
Tobías Bernstorf
Harry se levanta de la cama y pasea por mi habitación como si fuera un investigador o como si fuera la primera vez que entrara en ella. Simplemente, lo observo y sigo su mirada por cada rincón hasta que se posa en el cuadernillo que está sobre la mesita. Me mira intrigado y, cuando se dispone a tomarlo, me adelanto y se lo quito de las manos.
— No, esto es íntimo. — Está bien. ¿Cómo fue el viaje? ¿Y cómo llegó este diario a tus manos? Ven, siéntate aquí y cuéntamelo, estoy esp