Carlos era difícil de tratar, y Bella no tenía ganas de seguir discutiendo con él, así que fue directa: —Bien, ¿cuándo tienes tiempo?
Carlos respondió: —Mañana, te doy dos días para que te encarges de lo del contrato.
Viendo la mirada inquisitiva de Carlos, Bella preguntó con inquietud: —No estarás planeando averganzarme en público o habrás preparado alguna trampa para que caiga, ¿verdad?
Carlos sonrió de manera maliciosa. —Ya te has comprometido, así que tendrás que saltar, incluso si es una tr