—Adónde van ustedes? ¿Cómo pueden dejar a mi solo aquí sin cuidados?
Pedro respondió: —Lo sentimos, no queríamos molestar su apetito, así que nos retiramos temprano.
—¡Qué bueno, Pedro!.
Él resopló con disgusto y también dejó de comer, levantándose y marchándose.
Bella se sintió un poco incómoda.
Vaya, una buena comida se había estropeado de esta manera.
—No te preocupes por él —Pedro le dijo a Bella—, ¿quieres comer algo más?
Bella negó con la cabeza, —Ya estoy llena.
Realmente no podía imagina