Justo en ese momento, Reinita estaba rascando la jaula, así que Bella la sacó y acarició su cabezita peluda: —Si no tienes tiempo para cuidarla, deberías regalarla a Yolanda. El psiquiatra sugirió que le diera un animalito dócil para compañía.
—Enviaré a alguien a darle otra a Yolanda—. Pedro respondió—. Reinita es mía, no se la daré a nadie.
Por un momento, Bella tuvo la sensación de que, al decir "es mía", Pedro estaba insinuando algo más.
Decidió no pensar demasiado en ello y volvió a poner a