Al escuchar la pregunta de Teresa, Bella sintió una extraña sensación de culpa.
El hombre de ayer mostraba claramente su afecto hacia Teresa.
En ese momento, había temido que Pedro lo viera y causara malentendidos innecesarios, así que había decidido no mencionarlo.
—Lo siento, tía —respondió Bella.
Teresa sonrió con tranquilidad: —Bella, no te estoy culpando. Eres una niña bondadosa, y sabes que la relación entre Pedro y yo es complicada. Te preocupaba que él pudiera malinterpretar la situación