Elena miró a Julio y preguntó: —¿Me buscabas por algo?
Al observar la hermosa y serena expresión de Elena, Julio se sintió completamente perdido; no sabía qué decir y su corazón se llenó de nervios, sintiendo un impulso casi instintivo de detenerla.
Elena percibió su confusión y sonrió suavemente. —Felicidades a ti y a la doctora Núñez por su próximo matrimonio. Les deseo mucha felicidad.
Julio tragó saliva, incapaz de articular palabra. Sin embargo, Alicia, con total naturalidad, rodeó el brazo