—Yo soy simplemente un hombre de negocios común, vine a la ciudad de Mar solo a desarrollar mi negocio, pero no puedo soportar los constantes cuestionamientos de usted y Carlos.
Elio dejó la copa sobre la mesa. —Si en el futuro hay algo que quiera saber o algo en lo que necesite mi colaboración, puede preguntarme directamente. Le aseguro que no ocultaré nada. Pero sobre suposiciones infundadas, espero que no haya una próxima vez.
»Disculpe, señor Romero, todavía tengo otros asuntos que atender,