La expresión de Carlos denotaba una evidente expectativa, pero el ímpetu de Bella se había desvanecido y no se atrevió a repetir su acción anterior.
Consciente de que iba a decepcionar a Carlos, Bella bajó la mirada. —Carlos, lo siento.
—¿Disculparte? Todo es culpa de esos dos entrometidos que aparecieron justo a tiempo. —dijo Carlos, y luego le dio un beso en la frente.
»No te preocupes, ya me lo cobrarás el doble más adelante.
El cálido contacto en su frente hizo que Bella levantara la cabeza,