Pedro estrechó aún más a Bella entre sus brazos y le susurró: —Bella, sé que me odias, y me odio a mí mismo por no haber sido más paciente contigo en el pasado, por no haberme dado cuenta antes de mis sentimientos hacia ti...
»Fui un tonto, pero te prometo que de ahora en adelante te cuidaré y valoraré como te mereces. Bella, no me des por perdido, dame una oportunidad, déjame enmendar mis errores.
Bella se encontraba envuelta en el caluroso abrazo de Pedro, sintiendo su respiración acelerada y