Manuel se preparó para recibir la gélida mirada de Pedro.
Pero éste permaneció imperturbable, con el semblante serio y ensombrecido.
Evidenciando que había recibido un duro golpe.
Manuel no pudo evitar un suspiro. —Hermano Pedro, seguro que mi cuñada está muy dolida porque no la has enviado a la cárcel a Anna.
»Incluso Elena está muy enfadada y me ha advertido que si vuelvo a intentar acercarlos a ti y a cuñada, me dejará de hablar.
Manuel se encontraba en una posición difícil, pues por un lado