—¿Quién es el hipócrita aquí? —le espetó Carlos con frialdad.
»Cuando estábamos en el país de Taloria, sabías que yo también estaba buscando a Bella, ¿y aun así no me informaste cuando tuviste noticias de ella? ¿No es eso desleal?
—¡Los asuntos de mi esposa no tengo por qué contártelos a ti! —replicó Pedro, furioso.
—¿Tu esposa? ¡Pero si están divorciados desde hace siglos! —le espetó Carlos con sorna—. Pedro, en el futuro evita usar ese término, me da vergüenza ajena.
—¡Tú...!
El rostro de Pedr