Bella se puso un poco alerta. —No puedes llamarme más de tres veces al día.
Carlos dijo: —Tres es muy poco, mejor cinco.
Bella dijo: —Cuatro, no puede ser más. Eso es el límite.
Carlos no respondió.
En ese momento, Elena entró y los sorprendió en plena negociación. Tuvo que contener la risa. —Bella, ven un momento, necesito hablar contigo.
Bella salió al pasillo.
Se sentaron en un rincón tranquilo.
—¿Les he interrumpido? —preguntó Elena con ojos pícaros.
Bella sabía a qué se refería. Le lanzó un