Bella también se dio cuenta de que quizás se había exaltado demasiado.
No podía evitarlo, cada vez que veía a Laura, se sentía identificada con su yo del pasado, y le costaba controlar sus emociones.
—¡En realidad ni siquiera me gusta tanto! —exclamó de repente Laura.
Bella se giró y vio a Laura acercándose con un gesto inusualmente decidido en el rostro.
—Carlos, mis padres y el tío siempre me han dicho que serás mi futuro esposo, pero en realidad tú no eres para nada mi tipo.
Al oír eso, Carlo