Ella no vino ayer a la oficina y él tampoco preguntó por ella.
Ahora no sabía qué asunto tendría con ella.
—Señor Sánchez, ¿tiene algo que atender? —Bella con un tono formal y distante.
Aunque Elena dijo que la posibilidad de que a Carlos le guste ella era muy pequeña, Bella creía que era mejor mantener cierta distancia.
—¿Acaso no puedo buscarte sin un motivo? —preguntó Carlos.
Bella replicó: —Entonces, ¿no tienes nada?
—Vamos a comer juntos.
—No, todavía tengo cosas que hacer.
—¡Bella, deja de