—¡Plop!
Antes de que la mano del hombre de la barriga cervecera pudiera caer, su cuerpo se inclinó hacia adelante bruscamente y chocó directamente contra la mesita de centro, volcando los vasos y las botellas de licor.
El estruendo atrajo la atención de algunas personas.
Manuel, al ver el caos que ocurría abajo, gritó a los hombres y mujeres presentes: —¡Bajen y ayuden rápido!
Él fue el primero en dirigirse hacia abajo.
El hombre de la barriga cervecera y sus compañeros quedaron atónitos por el