29. Solución

Lo primero que hice fue ducharme, froté mi cuerpo con mis manos intentando limpiar la suciedad que sentía. Aun sabiendo que la suciedad que amenazaba mi paz no se iría ni con mil litros de agua ni con mil jabones distintos. Mi problema era otro. Había sido un error siquiera el hecho de encararlo. También había sido un error ignorar el poder de influencia que él tiene sobre mi. 

Me envolví en una toalla finalmente desechando la
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