'¿Cómo puede uno ponerse en contacto con ella si en el folleto no aparece ningún número, solo un símbolo?'.
Brendan levantó la vista y la posó en la puerta del supermercado, cerrada a cal y canto.
La dueña abrió somnolienta la puerta del supermercado y murmuró: "¿Estás intentando que te maten? ¿Por qué llamas a la puerta tan temprano? Si no es nada importante, te juro que te voy a j*der-".
Al instante, su voz se detuvo en seco.
La dueña miró al hombre que estaba en la puerta con cara fría