Eilis se sintió un poco avergonzada. Como había sido culpa suya, perdonó a Charlene por sus comentarios groseros y sonrió. "Lo siento mucho, chica. Estabas de pie detrás de mí, así que no te vi".
"¿No me viste? ¿Estás diciendo que yo misma me metí a propósito en tu codo y permití que me golpearas? ¿Cómo es posible que no me viste?". Charlene insistió. Señaló a la encargada y le dijo: "¡Date prisa y saca a esta vieja de este salón! ¿Acaso no hueles su olor corporal? Estoy segura de que su casa d