Declan estaba lo suficientemente receptivo como para darse cuenta de que algo no sonaba bien. Preguntó con las cejas fruncidas: "¿Qué está pasando?".
Brendan dejó el teléfono sobre la mesa y encendió un cigarrillo. Entrecerró los ojos y miró la noche oscura y las plantas que ondeaban al viento fuera de la ventana, rodeadas de humo. Su corazón, que hervía de dolor, se fue calmando poco a poco en ese preciso instante.
"Pagué la fianza de Charlene".
Declan no se había fijado mucho en el caso po