Por un momento, Deirdre llegó a pensar que estaba tocando un bloque de hielo. Se dio cuenta de lo que podía haber pasado. Alarmada, trató de despertarlo. "¡Brendan Brighthall, despierta! ¡Ahora!".
Él le respondió con un quejido doloroso. Intentó tocarle la cara.
Tenía fiebre.
Era imposible que no tuviera fiebre. El hombre ya estaba medio inconsciente; si ella lo dejaba así, podría ocurrirle lo peor.
Deirdre sintió como si su mente se hubiera quedado en blanco. Le costó un esfuerzo salir del