Las escaleras resultaron ser casi demasiado lujosas. A veces era una plataforma ancha y plana. Otras veces, tenía una serie de peldaños estrechos. ¡Y eso sin contar también los giros y las curvas!
Deirdre estaba desesperada ante la impredecible estética de las escaleras. Al final calculó mal y perdió el escalón.
Antes de caer, sin embargo, sintió una mano firme que la sujetaba con fuerza por la cintura. Era cálida y fuerte, y la ayudó a recuperar el equilibrio.
Deirdre supo de inmediato que