La señora Brighthall le lanzó a Deirdre una mirada gélida. "A una mujer como ella hay que mantenerla en casa. Ni se te ocurra volver a sacarla".
A continuación, la señora Brighthall no tuvo más ganas de ir de compras y se marchó con Charlene.
La mirada de Deirdre permaneció en blanco. Ella misma se creía desvergonzada, pero que la señora Brighthall la acusara de ser la "tercera parte" y "esa clase de mujer" había destruido su fuerza de voluntad acumulada.
"Deirdre, ¿estás bien?". Brendan le a