Lara avanzó hacia el centro del campo de entrenamiento sosteniendo la espada mágica en una mano y la otra posada sobre su escondida pancita. Una sonrisa cruzaba sus labios por lo que nadie escuchó cuando murmuró.
-Cachorro, necesito que apoyes a mami ahora. Esto lo estoy haciendo por los dos- esperaba que su cachorro no le diera problemas durante al menos los minutos siguientes, ya después… se las arreglaría usando al padre, si todo resultaba como tenía en mente, daría un paso escalonado en la