Declarar a los cuatro vientos que su esposo era suyo, solamente suyo, era algo de lo que podía sentirse orgullosa. Claro que sí. No por gusto llevaba su mordida en el cuello declarándola su compañera de vida y los lobos eran monógamos así que… Lara se sentía plena con hacerlo y le sobraba el valor para no cuestionarse.
Pero hacerlo delante de su suegro y que este se levantara dejando salir las garras en su mano como que no, no había sido tan buena idea después de todo.
-Ave María Purísima que e