Lara confiaba mucho en su instinto. Ese nuncaaaaaa le fallaba. Como esta vez que le decía que entrar era malo, pero no tan malo. Se estaba haciendo un gran lío ella solo. No quería entrar pues temía por la integridad de su cuerpo donde su cachorro crecía. Pero por otra parte estaba en la tumba del padre de su esposo. No era como si pudiera comportarse de forma vulgar o malcriada.
Mathew quería presentarla a su padre, con razón la había traído a ese lugar y de paso darle un homenaje a sus padres