Eva salió del hotel destrozada. El sobre con el dinero y el pasaporte quedaron olvidados sobre la mesa, lo único que se llevó fue su teléfono. Mientras conducía sin rumbo, con la visión borrosa por las lágrimas, marcó el número privado de Jadhiel.
— Jadhiel...
Susurró cuando él respondió
— Michael me vio. Me odia. Justin tenía razón, soy un veneno para él. No quiero el dinero, no quiero la guerra. Solo... necesito decirte algo que nunca confesé. Te espero en la cafetería de la calle 9, la que s