El peso de los recuerdos
Después de escuchar el portazo de la entrada, Jadhiel ceno con sus hijos de manera normal, luego se refugió en su despacho. Se sirvió un whisky, pero no lo bebió; solo sostenía el vaso mientras sus manos, por primera vez en años, temblaban ligeramente. La frialdad con la que trató a Eva había sido un escudo necesario, pero verla allí, invocando el nombre de Michael, había abierto cicatrices que él creía selladas con concreto.
Se sentó en su silla y abrió el cajón inferi