—¿Por qué hay tanto caos afuera?— Deucar me mira algo pensativo.
—La señorita Laila está desaparecida— frunco el ceño e inmediatamente miró a Isaac. Está muy tranquilo, aunque su mirada también va a mi frunciendo el ceño.
—No tengo nada que ver— da un sorbo a su jugo y se levanta marchándose.
–¿Desde cuándo está desaparecida?
—Desde esta mañana— asiento, Isaac la acompañó anoche a su casa y Laila desapareció esta mañana, él no ha salido de la casa en toda la mañana.
Deucar se marchó dejándome a