—Amara quiero presentarte a la luna de la manada italiana, sus hijas vendrán a estudiar aquí cuando la escuela esté lista— sonrió falsamente mientras beso la mejilla de aquella hermosa mujer.
—Un gusto señora.
—El gusto es mío Amara y no me digas señora, soy Rosela— asiento, reina me da una sonrisa.
—Vale Rosela, espero que disfrutes tu estadía en el reino. Con su permiso me gustaría retirarme, mi prima no está bien de salud y quisiera estar a su lado— hago una reverencia a la reina y a Rosela.