Adele
La fiesta ya estaba en su apogeo cuando llegamos. La música retumbaba en el lugar, grave y pesada, vibrando a través del suelo y haciendo que el aire oliera a alcohol. Las luces se reflejaban en el metal pulido y las chaquetas de cuero.
Amelia se sentó junto a Maxwell en el sofá, tan cerca que se podían tocar, pero a kilómetros de distancia. Él estaba rígido, silencioso, con la atención fija en cualquier cosa menos en ella. Ella permanecía serena, con las manos apoyadas cómodamente en su