—Te dije que no estarían húmedas —susurra sobre mis labios entreabiertos, enreda sus piernas en mi cadera y me acerca a ella, mientras que sus manos comienzan a desabotonar mi camisa—. En este momento me estorban tanto tu camisa como tus pantalones Caleb.
—Eso lo podemos arreglar fácilmente Brigitte. —Desabrocho mi pantalón y lo bajo junto con mi ropa interior, por su parte ella se deshace de su blusa quedando solo en un sexi sostén rojo de encaje—. Me encanta como se ve el rojo en tu piel —sus