25: Profecía.
Elizabeth.
Otra vez estoy en la inmensa oscuridad de mi mente, sin saber el por qué. Es muy frustrante, a pesar de haber logrado mi cometido. No sé cuánto tiempo pasa, pero una silueta se empieza a distinguir en medio de la negrura, rápidamente logró saber de quién se trata.
—Nos volvemos a ver princesa, aunque creo recordar que te advertí no hacer otra estupidez —dice la pelinegra acercándose a mí.
—No soy de seguir las advertencias —me encojo de hombros.
—Eso ya lo había notado.
—¿Ya me va