Xiwtekuhtli se ve tan imponente como un maldito dios del sexo. Y dado que me acaba de dar un bendito orgasmo, bien podría serlo. Es un maldito engreído orgulloso y con razón, pero no por eso me molesta menos que se regocije.
Espero a que se disipe lo último de mi orgasmo y me incorporo en la cama, su mirada jamás me deja.
Con los místicos todo son ventajas injustas, todo es veneno con sabor dulce, es una espina envuelta en terciopelo. Conectarme a cualquiera de ellos me va a traer dolor, sufrim