Dominic Vince
No nací entre oro.
Nací entre sangre, humo y ruido.
Mis primeros recuerdos eran de gritos: la voz de mi padre, los sollozos de mi madre, el sonido de botellas estrellándose contra las paredes.
Él la golpeaba hasta que no podía moverse.
Ella ahogaba los moretones en pastillas y polvo.
¿Y yo? Trabajaba.
Lo que fuera, con tal de salir de ahí.
A los dieciséis, compaginaba tres trabajos: fregaba platos, levantaba cajas, hacía recados solo para juntar los suficientes euros para la matrí