Capitulo 47

Jennie

Las escaleras crujieron bajo mis pies descalzos como si me estuvieran advirtiendo.

Me detuve en el último escalón, el jersey deslizándose por un hombro, la piel todavía febril y vibrando con la voz de Vuk.

Tenía los muslos húmedos, el pulso inestable, y la casa olía a costillas cortas, a chocolate y al fondo y al inconfundible almizcle de lo que acababa de hacer sobre las sábanas de arriba.

Papá estaba en el vestíbulo, con el abrigo a medio quitar, el pelo plateado atrapando la luz de la araña.

Dos meses fuera y parecía mayor (líneas más duras alrededor de los ojos, hombros cargando continentes de acuerdos y jet-lag).

Pero cuando me vio, toda su cara se abrió de golpe.

—Jeanie-bug.

Ese apodo. Dios. No lo había oído desde que tenía dieciséis años.

Dejó caer el maletín y abrió los brazos.

Caminé directo hacia ellos, dejándolo aplastarme contra su abrigo de lana que todavía olía a aeropuerto y a los cigarrillos de clavo que cree que no sé que fuma.

Temblaba un poco. Yo también.

—M
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