Tan hermosa como un ángel, tan peligrosa como una bestia
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—Señor ¿que hará con ella? —preguntó preocupado al ver mi expresión
Guardé silencio, contemplándola. Su cuerpo sobre la cama, el cabello rubio esparcido por la almohada, su pecho sube y baja con ligereza mientras el aire sale de sus labios entreabiertos. Se le ve tranquila, relajada. Casi como un ángel. Así puede apreciarse mejor su belleza.
Quién diría que la belle au bois dormant¹ es una asesina desalmada, sin corazón. Una bestia la