—¿Está todo bien? Estás muy callado —la voz de Antonella lo atrajo a la realidad.
—Lo siento, pelirroja, estaba distraído.
—Puedo verlo.
—Todo esto es una locura, hace poco más de una semana no tenía ningún familiar y ahora tengo padres y dos hermanas.
—Sí, es impresionante.
—Hace mucho que había aceptado que no tenía familia —ella tomó su mano y le dio un apretón— aunque ya me reuní con ellos la primera vez, no puedo evitar sentirme nervioso.
—Entiendo, yo también estoy muy nerviosa ¿Y si