Pensaban que sería tan estúpido.
Por Benedict Henderson senior.
Llegué unos minutos antes a casa, le había pedido a Arthur que tomara un atajo, quería estar antes que llegara Jacky para recibir la sorpresa.
Entré en mi casa y el aroma a gardenias me decía que mi esposa estuvo en el jardín haciendo de las suyas.
—¿Y ese milagro?
Me pregunta al encontrarla en la sala tejiendo nuevamente, como cuando nuestros hijos eran pequeños y perfectos.
Qué si amaba a Emily, por supuesto que lo hacía, de alguna forma esa mujer dulce y tranqu