CHRISTIAN
Ivy da un paso atrás, señalando con un dedo el sillón individual situado justo enfrente del sofá.
—Si yo fuera tú... iría allí y me sentaría. Antes de que cambie de opinión.
Mi orgullo me grita que la eche. Mi ego me dice que la arrastre hasta la puerta. Pero la amenaza de ese video destruye cada onza de lucha que me queda.
Con la mandíbula tan apretada que creo que mis dientes podrían romperse, cruzo rígidamente la habitación y me hundo en el sillón. Ivy sonríe, dándose la vuelta y a