Capítulo 46. Un trato con el diablo
Que Zoe se enfermara lo complicaba todo, no podía llevarla a urgencias, pero tenía la temperatura muy alta y debía hacer algo. Nervioso, subió las escaleras y fue a preguntarle a Antonella, pero ella sabía lo mismo que él de niños: nada. Investigaron en internet y en todas las páginas decía casi lo mismo, que debían darle antipiréticos y refrescarle el cuerpo con un baño tibio o con compresas húmedas.
—Iré por el medicamento, cuídala en lo que vuelvo —le dijo Paolo tomando las llaves del auto.