Capítulo 36. Sin pensarlo dos veces
Quince días después
Zoe gritó de emoción cuando vio la piscina en el patio trasero de su nueva casa, era una vivienda moderna de tres habitaciones, tres baños y medio, sala de estar, sala de juegos, comedor, una cocina amplia y muchas áreas verdes donde la niña podía correr con libertad, siempre habían vivido en apartamentos y a ella le encantaba el aire libre, era la casa que a Sara le había gustado y Lorenzo no dudó en complacerla.
—¡Mami! ¿Me puedo meter a la piscina? —le preguntó a su ma