Avancé un paso más, encarando a Mariana con una mirada furiosa. Le dije: —Si no quieres que todos se enteren de tus trapos sucios, mejor no vengas a provocarme.
Luego, con la cabeza en alto, me dirigí hacia la salida y le dije al médico que me había traído: —Señor, ¿podría llevarme de vuelta, por favor?
El médico que me había acompañado asintió tranquilamente y respondió: —Claro.
En realidad, estaba preocupado de que si el médico se quedaba allí, podrían perjudicarlo, así que le pedí directament