—Planeo llevarlo mañana a Ciudad Jim para entregárselo a Ioan. Es algo propio de nuestra casa, tiene un significado especial, ¿sabes? —Sonreí diciendo.
—Esa pareja también da pena, ¡no tienen ni un hijo! Si su hijo siguiera con vida, ellos dicen que sería casi como los nuestros. —Al recordar cómo era Ioan, me sentí inquieta por dentro, murmurando para mí misma—. ¿Quién sabe cómo estará tía Fidalgo?
Patricio asintió.
—¡Entonces llévalo! Y lleva una canasta para Luis también, mañana te llevo al ae