La verdad, aunque él no me lo hubiera pedido, al llegar a Ciudad Jim, no tenía opción sino llamar al papá de Luis. Cuando se enteró por teléfono de mi llegada, se alegró tanto que insistió en que Rowan viniera por mí directamente para cenar en casa esa noche. Colgué el teléfono y Josh me dijo.
—Sabía que sería así, por eso ni siquiera planeé tu cena. Tengo una partida con señor Martínez, ¡así que no te incluimos en la diversión!
—¡Hagan lo que quieran! —respondí con una sonrisa traviesa—. ¡No te