Al ver que dirigía mi mirada hacia él, inmediatamente recuperó su sonrisa habitual.
—Si se trata de organizar los libros, tendría que hacerlo yo mismo al volver. ¡Hay cosas que ya no son necesarias!
En cuanto lo escuché decir eso, supe que ya estaba considerándolo, así que rápidamente aproveché la victoria para insistir.
—Una vez que todo esté arreglado, será un alivio. ¿Para qué preocuparnos cada año por esas cosas? ¡Eso sí que es buscarse problemas!
—Es la raíz al fin y al cabo. Como dice el d