El tono de Susana al decir esto tenía un matiz intrigante, como si intentara comunicar algo más profundo con su mirada.
Entendí claramente que sus intenciones al visitarme no eran tan simples como parecían.
Después de todo, no teníamos una relación muy cercana.
Sus palabras sonaban como una broma entre amigas, pero también como una provocación entre rivales, e incluso parecían esconder un deje de regocijo por la desgracia ajena.
Opté por hacerme la desentendida, ya que Susana definitivamente no