Fue la primera vez que escuché a Patricio hablar con tanta certeza sobre este asunto.
—¿Tan cruel era ella, apenas una adolescente de trece o catorce años?— No podía creerlo, ¡Mariana, de apariencia delicada y hermosa, era tan temible!
No pude evitar recordar lo decidida, tranquila y rápida que fue Mariana al empujarme esa noche.
Y su golpe fue firme, preciso y despiadado.
¡Esta persona era simplemente aterradora!
—Por eso necesitamos que baje la guardia. Tengo que encontrar pruebas concretas de