La conclusión parecía cada vez más acercarse a mis sospechas.
Patricio miró mi rostro y con un gesto afectuoso, pellizcó mi mejilla y respondió: —Es porque te encuentras entre Aurelia y Mariana.
No entendí del todo y, pensativa, le pregunté: —¿Te refieres a la verdadera Mariana? ¿Cuál es exactamente mi relación con ella?
Patricio me miró de reojo, notando mi mirada atenta y seria.
Tras un momento de reflexión, asintió y dijo: —Exacto, ¡eres muy inteligente!
—Entonces...— Quería seguir preguntand